KUNUMI
Realizó estudios de guitarra clásica y lenguaje musical con el Maestro Felipe Sosa en Asunción, Paraguay.

Introducción al piano clásico, lenguaje musical y canto clásico en el Conservatorio Nacional de Asunción.

Continúa sus estudios de piano con el Maestro José Luis Miranda en su conservatorio privado.

Desde el año 1992 compone canciones. Realiza conciertos como cantautor en Asunción y otras ciudades del país.

En el año 2001 se retira a vivir al campo, al pueblo de Paraguarí, durante 3 años.

En 2004 se radica en Barcelona, España
. Realiza estudios de técnica e interpretación en la guitarra clásica en la Escuela Luthiers de Artes Musicales bajo la tutoría del profesor Fernando Rodriguez.

Como cantautor, realiza conciertos en la ciudad de Barcelona y colabora en proyectos artísticos de sensibilización social.






KUNUMI Breve Historia ENTRE EL MAR Y EL RIO


Kunumi, expresión avá guaraní que quiere decir “niño, jóven, muchacho”
.

La historia del nombre tiene su origen en los años en que vivió en Paraguarí (2
001-- 2003). Concretamente en el año 2002 cuando durante un mes fueron junto con dos compañeros más a convivir con una comunidad indígena de la etnia Avá Guaraní en el departamento de Alto Paraná en la región de Hernandarias al sureste de la región oriental del Paraguay y zona limítrofe con Brasil y Argentina.

Kunumi
siempre se sintió atraído e identificado por la cosmovisión indígena y por la búsqueda de “la Tierra sin Mal”, aquella tierra que para los indígenas es su casa, aquella que llaman la pachamama o madre tierra.

Pudieron compartir el día a día de los indígenas, compartir sus creencias y filosofía de vida, respetando y protegiendo su estilo de vida y sus derechos como seres humanos e hijos de estas tierras.

El momento más importante fue cuando se dió el encuentro con un Shaman (líder espiritual) de una de las comunidades donde trabajaban. Sus palabras interpelaron a Kunumi profundamente: “nosotros queremos que los blancos nos respeten, respeten nuestra opción por vivir de esta manera, respeten nuestra tierra y nuestras creencias”.

Este hombre era en su comunidad lo que en la sociedad occidental lo es un sacerdote o pastor, pero con una gran diferencia que fue l
a que le tocó a Kunumi profundamente. El shaman tenía un humilde hogar, mujer e hijos. Decía que “todos tenemos un nombre que nos fue dado antes de venir a este mundo y que debemos saberlo para que nos sirva de protección durante esta vida”.
Decía: "Tupá (Dios) te ha dado un nombre cuando estabas en su presencia y antes de nacer en este mundo
"

Kunumi, interpelado por el testimonio del shaman decid reflexionar durante unos días porque se sentía llamado a recibir el bautismo indígena. Este bautismo significaba un compromiso con la causa del pueblo indígena. El nombre indígena, también era un símbolo de compromiso con la causa y con el pueblo.

Luego de unas mañanas de reflexión,
Kunumi fué a visitar al shaman y a solicitarle el bautismo. El Shaman le dijo que se tomaría una semana para meditarlo haciendo ayuno y oración y que luego le comunicaría su decisión.

Para alegría de K
unumi, el shaman aceptó bautizar al jóven. Fué a su casa y encont a la mujer del Shamán que estaba jugando con los hijos, ella tenía los pechos descubiertos y los niños iban desnudos. El shaman apareció de dentro del bosque que tiene al lado de su casa y les dio la bienvenida.

El jóven se sentó en una silla pequeña y muy sencilla frente al altar que el Shamán tiene y en donde se encuentran los elementos rituales.

Se lavó las manos con la sabia de un árbol que para ellos es sagrado y fumó un poco de hojas de tabaco liadas por él mismo. Inmediatamente se puso a cantar y bailar girando alrededor de Kunumi, decía: “fui a preguntarle a Tupá sobre ti y que me hablara de ti, fui a traer tu nombre para que lo vuelvas a utilizar”. El shaman untó la cara de Kunumí con la esencia del árbol sagrado, el Cedro.

Luego de unos minutos paró de cantar y bailar
. Dijo: “Tupá me ha revelado tu nombre en el tiempo de ayuno y oración que tuve, me dijo que eras una criatura que ama mucho y que transmite mucho amor. Me dijo que tienes la inocencia de un niño y el corazón del color del atardecer”. Continuó: “Puedo darme cuenta de que realmente amas mucho ya que has traído a tus compañeros para que presencien este momento junto a ti”. “Recuerda que este nombre fue el que tenias antes de venir a este mundo material y mortal y que si lo aceptas también estarás aceptando nuestro estilo de vida y nuestras creencias, nuestro compromiso con la Tierra sin Mal”

Y seguidamente
pronunció el nombre: “Tu nombre es Kunumi Tupà Vyjueta” que quiere decir: “el niño de Dios que ama mucho” y que también se puede interpretar como el “Resplandor Amoroso de Dios” ya que le dijo: “Cada vez que te encuentres desolado y confundido mira el atardecer porque ahí estás tú, ya que tu corazón tiene el color del atardecer”, “el sol rojo y naranja del atardecer habla de ti y tienes que descubrir y comprender lo que te quiere enseñar”. “El sol del atardecer tiene como destino perderse en la noche para luego volver a salir y brillar, dar calor y vida”
Kunumí no tuv
o palabras para agradecerle lo que el Shamán acababa de darle con tan sencillo y humilde bautismo y tan hermoso nombre. El viejo Shamán le pidió que cuando pueda vuelva a visitarle a él y a su comunidad.

Hoy, Kunumi hace su vida lejos de esta tierra, pero sigue conectado espiritualmente con
su shaman y con el pueblo indígena, con su causa y también en búsqueda de la TIERRA SIN MAL.

”.